Introducción

TRAL significa Terapia Reequilibradora del Aparato Locomotor, es un método de Recuperación Funcional dinámico, que utiliza, la estática y la cinética, así como la toma de conciencia a través del movimiento y del peso corporal. Básicamente sobre los pies, en posición uni y bipodal. De esta forma, las respuestas reflejas (propioceptivas) de las extremidades inferiores (EEII) se activan, aumentando el número y la calidad de los receptores y la calidad de su respuesta.

Tras años de práctica y aprendizaje, la primera edición del curso de TRAL se realizó en 1989 y su forma y fondo es muy parecido al que aun imparto hoy en día. Lo que señala la validez actual de la técnica.

Su creador… el que les escribe, Pedro de Antolín fisioterapeuta especialista en recuperación propioceptiva.

En general el fisioterapeuta, trabaja con la motricidad voluntaria.

 El objetivo del TRAL y una de sus mayores aportaciones es poner en juego el trabajo dinámico, la motricidad automática y refleja, y redescubrir el trabajo global, equilibrado y mejor repartido de las EEII. Para ello se utiliza la fórmula posición, cargaestiramiento o movimiento, y vuelta a la posición y función normal, cuanto antes.

 La condición óptima para la curación depende de un delicado equilibrio entre la protección contra el estrés excesivo y llevar a las EEII al punto máximo del mismo.

Por otro lado, la propiocepción es el procesado de la información, procedente del aparato locomotor, al utilizar la terapia y los ejercicios de TRAL obtenemos y mejoramos la información postural, la posición de nuestro organismo y la actividad motriz. Por otro lado va integrándose un control inconsciente de los distintos grupos musculares y articulaciones, así como una mejor coordinación durante el movimiento, reencontrando de esta manera natural, la normalidad tras la lesión y el reequilibrio de las EEII.

 También puede ser un método de entrenamiento para personas sanas que buscan adquirir una mayor conciencia de sus EEII, pues se utilizan ejercicios físicos específicos, concebidos para ser útiles en la vida cotidiana. No en vano, el aumento del equilibrio, de la fuerza y del movimiento coordinado de las EEII,  y como no de la totalidad del organismo, promueven un incremento y una mejora en la coordinación general de la persona y en la calidad de vida.

Tras la lesión y durante el tratamiento, el aumento de la movilidad sirve para aflojar los espasmos, las espasticidades musculares y/o las retracciones del tejido conjuntivo, la persona toma conciencia de sus EEII, de sus sensaciones, de sus tensiones y a la vez, de sus movimientos.

Si podemos comprender que el pensamiento deriva del movimiento, podremos entender, que la mayor capacidad de pensamiento del ser humano proviene en última instancia, de la mayor variedad de movimientos que es capaz de realizar.

Los pacientes aprenden a conocerse mejor, a adquirir equilibrio, seguridad y una consciencia más armónica de su cuerpo. La práctica del TRAL aporta una disposición física que permite al individuo descargar tensión es decir disminuir su estrés y por tanto estar mas sereno y equilibrado frente a las agresiones de la vida cotidiana.

El TRAL se practica en sesiones individuales al inicio de la recuperación funcional propioceptiva, o en grupo trabajando la motricidad automática en el tramo final de la recuperación, esto siempre bajo la dirección de un fisioterapeuta debidamente formado en el método. La participación activa del paciente o de la persona sana en su terapia, la hace más fuerte, agresiva y gratificada por el esfuerzo que la conducirá hacia la normalidad.